jueves, 13 de diciembre de 2012

Leyes


“Una mañana cuando nuestro nuevo profesor de “introducción al derecho” entró en la clase, lo primero que hizo fue preguntarle el nombre a un alumno que estaba sentado en la primera fila:
-          ¿Cómo te llamas?
-          Me llamo Juan, señor.
-          Vete de mi clase y no quiero que vuelvas nunca mas! – Gritó el desagradable profesor. Juan estaba desconcertado. Cuando reaccionó se levantó torpemente, recogió sus cosas y salió de la clase. Todos estábamos asustados e indignados pero nadie dijo nada.
-          Esta bien, ¡ahora sí! ¿para qué sirven las leyes?...
Seguíamos asustados, pero poco a poco comenzamos a responder a su pregunta: - Para que haya un orden en nuestra sociedad… - ¡NO!! Contestaba el profesor.. – Para cumplirlas.. - ¡NO!! – Para que la gente mala pague por sus actos… - ¡NO!! ¿pero es que nadie sabrá responder a esta pregunta?...
-          Para que haya justicia, dijo tímidamente una chica.
-          ¡Por fin! Eso es… para que haya justicia. Y ahora, ¿para qué sirve la justicia?
Todos empezábamos a estar molestos por esa actitud tan grosera, sin embargo, seguíamos respondiendo: - para salvaguardar los derechos humanos.
-          ¡¡Bien!! ¿Qué más? - Decía el profesor…
-          Para discriminar lo que está bien de lo que está mal.. – Seguir…
-          Para premiar a quien hace bien…
-          Ok, no está mal pero… respondan a esta pregunta: ¿Actué correctamente al expulsar de la clase a Juan? – Todos nos quedamos callados, nadie respondía.
-          Quiero una respuesta unánime.
-          ¡¡NOO!! – dijimos a la vez.
-          ¿Podría decirse que cometí una injusticia?
-          ¡SI!
-          ¿ Por qué nadie hizo nada al respecto? ¿ Para qué queremos leyes y reglas si no disponemos de valentía para llevarlas a la práctica? Cada uno de ustedes tienen la obligación de actuar cuando presencia una injusticia. Todos. ¡ no vuelvan a quedarse callados nunca más! Y ahora… ve a buscar a Juan – dijo mirándome fijamente.

Cuando no defendemos nuestros derechos perdemos la dignidad y la dignidad no se negocia.

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