Te encuentras, subiendo un pilón de arena, por un camino estrecho y despejado, a tu lado, izquierdo, pasa por abajo un riachuelo. Siempre mirando adelante y ascendiendo. Apenas ni el viento puede pasar por tu lado, y la cuesta, a ratos, se va empinando. Sigues pedaleando, con miedo a caerte de lado y comerte todo el barranco. Apenas quedan fuerzas pero por detrás y de sorpresa una mano te empuja y ayuda a llegar a la cima. Desde arriba se ve todo claro, todo el sudor y esfuerzo bien logrado. Y ves el mar, el descampado donde estás situado y donde estás ahora, saltando, gritando, en ese gran pilón de arena.
A cuatro pasos ves la bajada, tan poco complicada, y con dos grandes barandas...
Una vez me aconsejaron: "Busca allí donde veas algo interesante, pero nunca olvides el camino de vuelta"
ResponderEliminarA la misma vez te digo, que aunque te encuentres muy arriba, más de lo que nunca has creido, sigue subiendo, sigue nadando, sigue volando
Que cierto! me gusta, me gusta mucho :)
ResponderEliminarPd. Te quiero, ¿seguimos subiendo? La mano siempre está tendida, ¡vamoooooooos!
ResponderEliminarPues vamos pa' arrriba! Por cierto, la de mi sueño eres tu!
ResponderEliminar